El derecho contra los precarios

… La multiplicación de los despidos colectivos y de las suspensiones de empleo, las rebajas salariales en el ámbito de la empresa, la expansión de la contratación temporal frente a la indefinida, entre muchas otras consecuencias, se combinan en ecuación explosiva con una tasa de desempleo que permanece, casi inmóvil, en máximos históricos.
En el seno de la precarización de la práctica totalidad de los trabajadores, un titular reciente, el despido de una trabajadora por haber faltado a su puesto de trabajo el día que la desahuciaron de su vivienda, ha hecho saltar numerosas voces indignadas. La dureza de la situación no es para menos, pero debe reconocerse que esta tragedia, sólo una muestra de las miles similares que ya forman parte de nuestra cotidianeidad, no debería habernos pillado por sorpresa: es la consecuencia perseguida por aquellos que defendieron la reforma de la regulación del absentismo en el Estatuto de los Trabajadores….
…esta regulación quedaba clara la finalidad de esta modalidad de despido por ausencias reiteradas al trabajo: proteger al empresario frente a los gastos que le podían producir aquellos trabajadores cuyas faltas de asistencia, reiteradas e intermitentes, pudieran dañar el adecuado funcionamiento de la empresa…
…la reforma laboral de 2012 invertía los términos del debate, colocando al trabajador ausente, en muchos casos con nombre de mujer, como presunto culpable de su propia enfermedad o de su propia inseguridad vital. Las normas laborales ya no buscan el control sino la punición y otorgan al empresario el instrumento para castigar al trabajador, expulsándolo de la empresa, con la consiguiente pérdida del salario y la condena a la desprotección social en numerosas ocasiones. La salida del trabajo asalariado supone, evidentemente, un agravamiento de las condiciones que provocaron el inicio del absentismo. De esta manera, el derecho empuja de esta manera a los trabajadores más débiles a una opción terrible, trabajar estando enfermos o ser despedidos y subirse a la rueda de la exclusión y del riesgo vital. La estrategia queda de nuevo meridianamente clara, primero se precariza en el plano laboral, luego se limita la protección social y los servicios públicos, aumentando el riesgo vital individual de las clases subalternas, para luego sancionarlas por las consecuencias que sobre su salud y su vida tiene la propia precarización normativamente conseguida…
…una de cada tres personas se encuentra en situación de pobreza y exclusión social. Y son ya 636 mil hogares los que no tienen ningún tipo de ingreso.

El derecho contra los precarios.

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