Plantearse la historia como transcendencia y la transcendencia como historia

Plantearse la historia como transcendencia y la transcendencia como historia

percibir lo que está en el aire es el problema:

el genio es cuestión de fosas nasales para olfatear

en las bocacalles de la historia.

Roque Dalton

La cultura dominante y los medios de comunicación social nos alientan a tener amnesia histórica. Es necesario que la izquierda para su praxis, tenga en cuenta aspectos trascendentes de la humanidad. Además de la crisis económica, también está el cambio climático, la crisis alimentaria, el agotamiento de las reservas de minerales, las migraciones masivas, los conflictos bélicos, epidemias… La actual crisis es sistémica y es recomendable hacer un somero repaso histórico sobre algunas causas; basado en diversos fuentes que si se le cita a todas, ocuparía tantas páginas como este resumen; pero se pueden encontrar en el blog: mitimaes.wordpress.com.

Sobre la globalización

Con la Segunda Guerra Mundial (SGM), al destruir infraestructuras y eliminar a decenas de millones de personas, se sacó de la recesión la economía, a través de una demanda de largo aliento; beneficiándose principalmente en occidente EE.UU, el cual privilegió a su Complejo Militar Industrial y Financiero (CMIF), para la carrera armamentística contra el bloque de los países del este europeo. Al Tercer Mundo se le mantuvo en la periferia, en condiciones complementarias a las economías centrales, pero en disputa durante la Guerra Fría; logrando la mayoría de los países coloniales su independencia y algunos hicieron revoluciones populares.

En el llamado «Primer Mundo», los grupos de poder reconocieron reivindicaciones a la clase trabajadora, debido que al frente tenían al bloque de los países del este, con la URSS a la cabeza, donde varios derechos sociales ya eran reconocidos. A la vez en la periferia procuraron frenar a los movimientos de liberación nacional existentes, para tenerlas como neocolonias y seguir sobrexplotándolas. Este proceso de reformas en occidente creo el «Estado de Bienestar», que duro hasta mediados de los años 70.

Pero los gastos de EE.UU en el conflicto bélico del sudeste asiático, en particular la guerra contra Vietnam, causaron la inflación en EEUU, lo que provoco que terminara la paridad dólar–oro, poniendo fin a los acuerdos de Bretton Woods alcanzados al final de la SGM. Pero toda la economía occidental ya entraba en la estanflación (inflación sin crecimiento). Y con la intención de seguir con su expansión económica, los países centrales exportaron su crisis a los países de la periferia, a través del neoliberalismo con mecanismos como de ajuste estructural y la deuda externa (los primeros laboratorios, bajo un terror político, fueron dictaduras como en Indonesia con Suharto y en Chile con Pinochet). Esta doctrina neoliberal, en todo caso con democracias limitadas, se expandió por el Tercer Mundo. Lo que produjo una transferencia de riqueza de la periferia al centro, a cambio del simple papel–deuda, emitido por los organismos financieros internacionales imperialistas (FMI, BM…). Naturalmente, todo esto provocó una auténtica ruina en la periferia; (en Latinoamérica, fue «la década perdida» de los años 80 del siglo pasado).

La aplicación neoliberal se habían retrasado en ciertas zonas mediante una división internacional de la explotación, esto es fracturando a la clase trabajadora internacional, o creando una aristocracia obrera en los países centrales a costa del subproletariado de la periferia. Ahora, como vemos, se ha hecho preciso intervenir en el propio primer mundo, por medio de regresivas reformas laborales que ejemplifican lo pura y dura que siguió siendo la implacable lógica del capitalismo en las regiones neocolonizadas.

Se inició la espiral de la actual crisis económica en los países centrales, porque se produjo una sobreproducción de capital que no encontró inversiones rentables donde volcarse, generándose con ello excedentes de mercancías que no fue posible vender; en el sistema financiero se volcaron los excedentes de la economía productiva que no encontraban salida; a su vez, se promovió la privatización de las empresas públicas que producen bienes de primera necesidad (energía, comunicaciones, agua, transportes). Se continuo con la privatizaron de servicios con financiación pública (educación, sanidad y servicios sociales).

A través del incremento del desempleo y de la austeridad salarial, esas políticas permiten también recuperar la tasa de margen de las empresas; o sea, la parte del beneficio en su valor añadido. Los países que han sufrido la austeridad más fuerte (presupuestaria y salarial) son también países en los que los beneficios se han restablecido de forma neta. Resulta chocante constatar que en Grecia, España, Portugal e Irlanda han recuperado la tasa marginal a pesar del hundimiento de sus economías y de la explosión del paro.

Pero la cuestión es que, aunque los capitalistas se hayan desplazado hacia las finanzas, lo han hecho en busca de una rentabilidad mayor que la ofrecida por la economía productiva, por lo que la causa última de la crisis se encuentra precisamente en la debilidad de dicha economía productiva a la hora de ofrecer oportunidades rentables de inversión. Y es que la raíz de toda crisis financiera proviene de la necesidad (imposibilidad) de seguir acumulándose capital, cosa que sólo puede solucionarse intensificando la explotación del trabajo humano (fuente de todo beneficio real).

Mitigar el efecto negativo que el capital financiero ejerce sobre el capital productivo no solucionaría el problema, porque dicho problema, en última instancia, reside en la economía real y en su baja rentabilidad; de hecho, la versión desregulada (neoliberal) fue una huida desde la regulada (keynesiana), por lo que volver a aquello de lo que se huía (la caída de la tasa de ganancia) no solucionaría nada.

Las políticas impulsadas en Europa se deben analizar como una terapia de choque que, más allá de sus efectos colaterales negativos, buscan alcanzar tres objetivos combinados: restablecer los beneficios, liquidar lo más posible las conquistas sociales y proteger las instituciones financieras y bancarias de una desvalorización de sus activos. Por eso el neoliberalismo es incompatible con la democracia, pues bajo el capitalismo una minoría de personas, no elegidas democráticamente, por ejemplo la Troika (el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea), toman decisiones cruciales para toda la sociedad. Nociones como democracia, ciudadanía, pluralismo político, separación de poderes, imperio de la ley, paz, derechos humanos y seguridad jurídica, son degradados e ignorados todos los días y en todas partes. Si fracasa la alternativa socialista al neoliberalismo, el fascismo se impone, porque han vuelto estos partidos al escenario político europeo, alentando un nacionalismo xenófobo y racista.

A su vez, durante el proceso desregularización económica occidental, los países del este perdieron la Guerra Fría, colapsando; cayendo el muro de Berlín y desapareciendo la URSS; también se impuso el Consenso de Washsington para Latinoamérica, lo que facilito la expansión de la globalización neoliberal. En este periodo se podría decir, que el muro cayó encima de los trabajadores, y principalmente sobre las mujeres y migrantes.

Pero como reacción a este proceso globalizador, surgieron los «países emergentes», que ante la globalización consiguieron fortalecer sus mercados internos y sus exportaciones, formando bloques alternativos a occidente, como los BRICS, donde China está cumpliendo un papel preponderante económico, monetario y financiero (a diferencia de la URSS que desarrolló un capitalismo de estado, en China han desarrollado un capitalismo burocrático, permitiendo el enriquecimiento individual a través de mercados privados, pero sin poder evitar la corrupción).

El surgimiento de estos nuevos bloques de cooperación e integración, sobre todo económicos, en competencia con los países occidentales, va permitiendo un multilateralismo internacional.

Sobre el Medio Ambiente

Ante una realidad, donde lo local y global se interrelacionan cada vez más rápidamente, apreciándose esto en la relación entre sociedad y naturaleza, además que es bidireccional; se observa que la contaminación reduce la riqueza de las regiones y países, y que destruye las bases para un desarrollo sostenible. De ahí que la economía y el poder no sólo actúan sobre las relaciones sociales, sino también sobre las relaciones entre sociedad y naturaleza. Y cuando se dan conflictos relativos a los recursos naturales, se duplica el riesgo de recaer en el conflicto, según señala las Naciones Unidas.

El impacto ambiental va siendo insoportable, por los límites ecológicos del planeta; porque el nivel de consumo por habitante en EE UU y Unión Europea (UE) es imposible de generalizar a toda la población actual del planeta, ya que serían necesarios, respectivamente, 5.3 (para el nivel de consumo de EEUU) y 3 planetas Tierra (en el caso de la UE). Continuar con el actual crecimiento sólo puede llevar al colapso económico, social y ecológico, por tener bases extractivistas y consumistas de crecimiento exponencial.

Las emisiones mundiales de efecto invernadero generadas por la actividad productiva, comercial y humana han ido en aumento desde la época preindustrial, con un incremento del 70% entre 1970 y 2004. A finales del siglo XX, se dio a conocer los efectos del CO2, que es la principal causa del calentamiento climático, y según la ONU lo que provoca la pérdida de la biodiversidad genética en los alimentos.

Ya desde la segunda mitad del siglo XIX, se aceleraba la tendencia a la unión entre la gran industria y la gran agricultura industrializada, en la segunda mitad del siglo XX las grandes agroindustrias adquirían ya un gran poder; pero en el siglo XXI con la irrupción del capital financiero, aumentó el poder de las grandes corporaciones que dominan actualmente la agroindustria mundial. Se ha entrado así, en una fase de acumulación especulativa con impactos apenas imaginables sobre la naturaleza. En esta dinámica del gran capital, se puede inscribir el acaparamiento de tierras en América Latina, que condiciona su soberanía alimentaria.

Los hábitos alimenticios de los países centrales (dieta desequilibrada), son incentivados para que se repliquen en el resto del mundo, aumentando su huella ecológica. También parte de la producción alimenticia, hoy se destina a la producción de agrocarburantes en vez de alimentos; provocando el aumento de los precios de los alimentos, por lo cual se ha incrementado el número de personas que padecen hambre crónica, llegando a mil millones; también incentiva las migraciones masivas de las zonas deprimidas a otras más desarrolladas. Ante esto la ONU y la FAO recomiendan que se produzcan en masas insectos, escarabajos y gusanos comestibles para prevenir las hambrunas que se acercan.

Para los gobiernos de los países emergentes, también existe una crítica ecologista, porque se funda principalmente en una orientación económica, “extractivista” (China, Rusia, Argentina…), es decir, de promover un desarrollo clásico, basado en la idea capitalista del progreso y del crecimiento económico, que se ha demostrado terriblemente nociva para la naturaleza; se tiene que cambiar por un desarrollo sustentable.

Porque, también la lucha contra el consumismo va mucho más allá de las reivindicaciones de «otra forma de consumo», no solo se debe limitar a la esfera de la circulación de las mercancías que van a ser consumidas, sino también al decisivo nivel interno de su producción. Es en la producción capitalista, en donde hay que intervenir decididamente en contra, por ejemplo, de la obsolescencia programada. Que fue a raíz de la crisis de 1929, cuando la el gran capital comenzó a pensar en reducir el tiempo de uso de las mercancías y a partir de 1950 la obsolescencia programada y la psicotecnia del marketing publicitario irrumpieron definitivamente reforzando «la explotación a través del consumo».

En resumen, que el capitalismo ha creado un ecosistema adecuado a sus necesidades, pero que sus contradicciones internas son tales que se irán incrementando los problemas que retrasan y dificultan la acumulación ampliada del capital encorsetado en el ecosistema que él mismo ha creado. Si se observa, la expansión cuantitativa del sistema económico provoca un incremento de los costes medioambientales y sociales a un ritmo mayor que el de la rentabilidad económica. Por lo tanto la crisis socioecológica, no es una «crisis de la naturaleza» sino una crisis del capital.

Sobre el Complejo Militar industrial

Existe un conjunto de factores que alimentan actualmente el carácter transnacional del CMIF. Entre ellos los más importantes son:

1- El amplio espectro de intereses económicos y político–militares de las potencias imperialistas en el mundo, particularmente los de Estados Unidos, que ha reforzado su hegemonismo militar al finalizar el siglo veinte.

2- La existencia de una amplia red de bases militares fuera del territorio norteamericano.

3- La eda xistencia de una amplia red de alianzas y pactos militares. Ahora reforzados por la ampliación de la OTAN, con la entrade exmiembros del desmembrado Pacto de Varsovia. Y Colombia también solicitó ser miembro

4- El abrupto e inédito crecimiento del presupuesto militar norteamericano, alimentado por la llamada estrategia de “lucha contra el terrorismo”.

5- La desmesurada ampliación del poderío destructivo, militar convencional de Estados Unidos, lo que en particular, tiende a cambiar las reglas de la guerra, de modo que para defenderse, solo es posible hacerlo recurriendo a las nefastas tácticas del terrorismo o al arma nuclear.

6- La tendencia a desarrollar un poderío nuclear–táctico, dirigido a “disuadir” la capacidad contestataria de los países del Tercer Mundo, en la lucha contra el imperialismo.

7- EE.UU ha inaugurado el siglo veintiuno con una política exterior de corte extremo agresivo, que no respeta reglas ni institucionalidad internacional alguna. Apoyándose en una visión del mundo que ha sido extraída de los sectores más reaccionarios de la política y la intelectualidad norteamericana.

8- El siglo XXI ha inaugurado un proceso de restructuración del sistema colonial, que ha traído como consecuencia el hostigamiento y la invasión de territorios para satisfacer necesidades energéticas y de fuentes financieras para palear la crisis económica por parte de las potencias imperialistas con los miembros de la OTAN y EE.UU al frente.

Es decir, a pesar de sus efectos sociales nocivos, en términos de la competencia del gasto militar contra los gastos sociales; el desvió de recursos humanos y materiales de la producción civil y el clima de tensión interna e internacional que provoca, al garantizar la más alta ganancia, la industria militar, entra en la racionalidad del capitalismo como sistema. No es posible prescindir del gasto militar, por cuanto ninguno garantiza como este el principio racional que guía a la producción capitalista.

La política agresiva del imperialismo, cuyo principal instrumento es el CMIF, necesita que los gastos militares de los países subdesarrollados se incrementen continuamente, para dar respuesta a la estrategia de militarización de la economía y a la política imperialista a nivel mundial, que persigue, en esencia, los objetivos siguientes:

1- Sostener y desarrollar el sistema transnacional de obtención de altas ganancias por parte de las corporaciones armamentistas.

2- Apoyar el acceso a las fuentes de recursos energéticos y de materias primas donde quiera que estos se encuentren.

3- Aprovechar las fuentes de mano de obra barata calificada, especialmente en los países subdesarrollados clientes del comercio de armamentos.

4- Fortalecer la capacidad ofensiva de una red de estados que respaldan la política imperialista. Dotándolos de todas las posibilidades para reprimir cualquier movimiento contestatario o de resistencia a la explotación capitalista.

5- Sostener la posición interna de las oligarquías, llamadas nativas, o subalternas, que facilitan o dan cobertura a la política de control y saqueo de los recursos.

6- Ampliar el espacio dentro de la competencia interimperialista en el lucrativo negocio de la comercialización de armamentos

Para definir el CMIF, se puede decir que se trata de un subsistema de relaciones económico–político–militarista, que teniendo su base en la estrecha relación creada entre las corporaciones industriales militares y el estado, estas producen a cuenta del llamado presupuesto de defensa, generando las más altas ganancias, sobre la base del sistema de privilegios estatales de que disfrutan, al trabajar para el llamado presupuesto de defensa, bajo la cobertura de la seguridad nacional. Éste subsistema ha generado además su propio aparato ideológico, reproductor de las ideas del militarismo. teniendo su centro hegemónico en los Estados Unidos, el complejo militar industrial, se desplaza por el mundo como un subsistema transnacional de comercio cautivo de armas, patentes e inversiones, para la producción conjunta de armamentos, principalmente con países desarrollados, apoyándose en los convenios militares y el sistema de bases, programas de entrenamiento y colaboración militar. Tomando también como holgura de su desarrollo armamentista a los países subdesarrollados; los que se ven entonces obligados al continuo incremento de sus gastos militares. Haciéndolos funcionar como oligarquías subalternas, que apoyan regionalmente los objetivos de la política imperialista.

Este CMIF se usa contra los países emergentes, que se están integrando, principalmente en bloques económicos y financieros; ganándole terreno a la globalización neoliberal que impulsan EE.UU y la UE; la hegemonía de los países centrales se ha resquebrajado, lo que permite que las relaciones internacionales sean cada vez más multilaterales. Como reacción los gobiernos occidentales, alientan focos de conflictos bélicos a lo ancho y largo del planeta, para relanzar la carrera armamentista y volver a una guerra fría contra los países emergentes. A su servicio crean y mantienen grupos integristas (Daesh y Al–Qaeda) y fascistas, para que realicen atentados con banderas falsas. Hacen intervenciones y bombardeos «humanitarios» en Afganistán, Irak, Yugoslavia, Libia, Siria, Ucrania… Los gobiernos occidentales, internamente van imponiendo un control policial en sus sociedades, y externamente se muestran cada vez más agresivos contra los países emergentes (ahora con excepción de Grecia porque gobierna Syriza); porque ven en una guerra de grandes dimensiones solución a sus problemas (la duda está en lo nuclear).

Sobre la integración de América Latina y El Caribe

Las rebeliones de los pueblos originarios en el continente americano, se desarrollaron desde el inicio contra el colonialismo europeo; a ellos se sumaron las poblaciones negras de cimarrones y finalmente se sumaron la plebe y parte de la aristocracia en las colonias; que fueron decisivas para el proceso emancipador americano. La independencia en las diversas regiones del continente tuvieron procesos diferentes.

La revolución andina encabezada por Tupac Amaru, fue derrotada, pero el torrente independentista continental fue incontenible. La revolución que triunfo en Haití, por los esclavos negros encabezada por Toussaint L´Overture; ocupo un lugar estratégico en El Caribe, porque geopolíticamente era una región de cruce de barcos militares y comerciales de las potencias europeas y estadounidense; por lo que alarmo a estos, porque sus vecinos mantenían masivas población de esclavos negros, y temían que se produjera el contagio de los jacobinos negros. Por lo cual, europeos y norteamericanos, intervinieron para que no se desarrollase la revolución abolicionista de la esclavitud. Pero no lograron evitar, que los revolucionarios haitianos protegieran y ayudaran la campaña de Simón Bolívar; y que más de un siglo después, inspirase la utopía de la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, en el continente Africano.

La independencia de América Latina y El Caribe (ALC) fue una lucha contra los imperios europeos y de EE.UU. Por eso, desde el origen del ideario bolivariano surge la necesidad de la unión subregional latinoamericana, y mantener la lucha antiimperialista. Por lo cual, la emancipación de ALC está ligada a su integración.

Después de doscientos años, sigue vigente el pensamiento bolivariano; porque la intervención política y militar estadounidense en ALC no ha cesado, por eso es necesaria una segunda emancipación definitiva. Y se está en un periodo histórico y geopolítico propicio; donde la influencia de EE.UU se ha reducido como nunca en la región y en el mundo.

A pesar de la agresividad neoliberal y militar occidental, es en ALC donde EE.UU va perdiendo más rápidamente su hegemonía, y la influencia de la UE va dejando de ser relevante. Todo esto gracias al proceso de soberanía e integración que se está llevando a cabo, con la ALBA, PETROCARIBE, UNASUR, CELAC… Se ha llegado a esta situación en ALC, gracias a los procesos políticos y revolucionarios latinoamericanos, que van dejado su impronta en todo el continente; así como las aves cuando migran, hacen una formación en punta de flecha y en el vértice se van turnando (Cuba–Castro, Chile–Allende, Nicaragua–Ortega, Venezuela–Chávez, Ecuador–Correa, Bolivia–Evo,…), van dejando una estela para que las demás las sigan y vayan tomando el relevo.

Un ejemplo paradigmático, es la Revolución Cubana, ha derrotado estratégicamente al bloqueo estadounidense, demostrando perseverancia, resistencia, paciencia, pedagogía y mucho amor por su proceso político, haciendo valer sus principios, valores y dignidad. De acuerdo a Naciones Unidas, Cuba mantiene unos de los mejores Índice de Desarrollo Humano mundial; y también por su solidaridad internacional (combatir el apartheid, el analfabetismo, el Ébola…) se ha ganado el reconocimiento y respaldo a su soberanía.

Los occidentales ven reducida su influencia en ALC, también porque los países de los BRICS y la CELAC, individual o en bloque, tienen un amplio abanico de acuerdos (comerciales, científicos, culturales, militares, energéticos, económicos financieros,…); a su vez, estos acuerdos no frenan el proceso de integración de ALC y permiten que la multilateralidad política y económica se desarrolle. Además se ejerce una mayor soberanía, como que la CELAC declarase Zona de Paz a la región, y se plantee la erradicación de todas bases militares estadounidenses en la UNASUR. Pero también, se disputan posiciones estratégicas y geopolíticas, esto se aprecia con la construcción del mega puerto en Cuba y del canal interoceánico en Nicaragua, reduciendo la influencia norteamericana en El Caribe. En resumen, se abierto un proceso en ALC para la segunda emancipación.

Occidente aliado con sus súbditos nativos latinoamericanos, buscan impedir a toda costa el nuevo proceso de emancipación de ALC, por lo que utilizan todas las formas de guerra sucia, jugando un papel de vanguardia los MCS (Medios de Comunicación Social) privados para esta tarea. Han creado un bloque neoliberal como del Arco del Pacífico; EE.UU ha incrementado sus bases militares; tratan frenar el proceso de paz en Colombia (además este país solicito ser miembro de la OTAN); han tenido éxito con los golpes de estado en Honduras y Paraguay; intentan montar la destitución parlamentaria de las presidentas de Argentina y Brasil; utilizan los fondos buitre para desestabilizar los países. Pero su objetivo prioritario es la Revolución Bolivariana, porque creen los neoliberales que si cae ésta revolución, como un dominó, cae todo el proceso de integración de ALC. Y desde la UE, vuelve históricamente la socialdemocracia europea a jugar un papel traidor, junto con los conservadores toman medidas contra el actual gobierno venezolano, y nuevamente el PSOE de España hace su papel de peón imperialista, encabezado por un personaje siniestro para aglutinar apoyos de esa corriente política en ALC, para alentar la campaña internacional contra Venezuela. El imperialismo ataca a la revolución democrática y pacífica venezolana, porque relanzó el Socialismo para el siglo XXI, socialismo que reivindican varios países y es un ejemplo, incluso tratan de seguir algunos países europeos, como Grecia de Syriza. A los yanquis les será muy difícil derrotar a la revolución venezolana; porque aunque comete errores sus aciertos se imponen claramente, como le sucede con la revolución cubana.

Sobre la unidad de izquierdas

Es con el razonamiento de la modernidad social y desarrollo económico capitalista, el que nos ha conducido a la actual crisis económica y del medio ambiente. Porque además de la contradicción capital–trabajo, ahora no se puede evitar atender la contradicción de capital–naturaleza. Como se dice, se tenían todas las respuestas, pero han cambiado las preguntas. Esto también es un problema ideológico ante el paradigma ambiental; pero si se limitan, a una praxis burocrática, los partidos de izquierda no encontraran las respuestas. Estas contradicciones se suprimen superándolas, luchando por reformas democráticas como medios para construir el socialismo.

Ante los retos históricos, la izquierda si quiere transcender tendrá que buscar la unidad con principios y valores, más allá de las convocatorias electorales; los problemas son abundantes y encontrar su solución son los elementos de unión, y se puede empezar por un acuerdo mínimo (nueva constitución, estado pluricultural y descentralista, defensa del medio ambiente, soberanía, erradicación de bases militares y tropas extranjeras, antimperialismo, integración latinoamericana,…). Al ser la crisis sistémica, la izquierda tiene que desarrollar una cultura diferente a la hegemonizada por globalización neoliberal; para ello tiene que desarrollar una dialéctica entre política y ética; realizar una pedagogía y educar con el ejemplo; se tiene que optar por otra racionalidad alternativa. A nivel andino existe una racionalidad alternativa, planteada en el Sumak Kawsay (En Bolivia y en Ecuador se está recuperanco), que se puede combinar en la construcción del socialismo.

La unidad ha de construirse a través de un método que sirva para la praxis política: ordenando los debates sin subjetivisar, haciendo propuestas en positivo; combatiendo la burocracia interna, ocupando las calles con campañas y movilizaciones, levantando las banderas de las luchas sociales; teniendo iniciativa política con agenda propia, resistiendo el acoso mediático; y elaborando un programa de cambio estructural.

En el accionar de la izquierda hay que tener en cuenta los MCS, que son los grandes arquitectos del panorama político y detrás está lógicamente el capital que controla los medios (en el Perú el 80% lo domina El Comercio). Es importante considerar que son mucho más que un simple negocio. Los medios son el principal instrumento de control político y el principal agente de socialización política. Es un problema para los partidos cuando se crea una alta dependencia de los MCS; así su suerte depende del apoyo o rechazo de éstos y se vuelven un juguete político en manos de la industria mediática; por ello no debe extrañar que sea esta industria la que promueva líderes y partidos.

Un ejemplo claro del papel manipulador que juega los MCS, se aprecia actualmente en el contexto político español. Lo que hicieron primero, por un lado, fue la fulgurante aparición del partido de Podemos, porque éste se prestó a ello; al tener la característica de un partido «atrápalo todo»: con un líder mediático, con una calculada ambigüedad ideológica, que busca la centralidad el tablero político, y que han ido renunciando a principios y valores, al adaptarse al mercado mediático (ahora tienen una crisis interna); si seguían vaciándose de contenido podían ser conducidos a un punto sin retorno; porque al final supeditarían la ética al triunfo de cualquier forma, pensando que un minuto en un MCS vale más que un programa. Pero por otro lado, los MCS no se quedaron ahí, después de desinflar a Podemos, han lanzado mediáticamente a un partido regional catalán Ciudadans, con las mismas características de un partido atrápalo todo y también ubicándose en la centralidad. Con esto lo que han conseguido mediáticamente es frenar el crecimiento de IU, incluso a esta fuerza política la han marginado de los medios de comunicación estatal para la próxima campaña municipal. En resumen, han logrado de momento frustrar cualquier alternativa a un gobierno de izquierda en España y que siga un bipartidismo maltrecho, acompañados de otros grupos pequeños que solo aspiren a pactar.

La izquierda peruana puede aprender de lo que está sucediendo en España, para evitar repetir los mismos errores; es importante construir un partido totalmente diferente a los llamados atrápalo todo buscando la centralidad, no tienen que dejarse llevar por el canto de sirenas mediáticos. En la construcción de la unidad de izquierdas, las organizaciones políticas han de trabajar en un plano de igualdad, horizontal; incidiendo en los diversos entornos; evitando los hiperliderazgos; tomando las decisiones compartidas en lo básico, y las diferencias procesarlas en busca de un consenso, elaborando un programa. Para ganar hay que mantener al pueblo movilizado antes y después del triunfo para enfrentar a los grupos de poder fácticos nacionales e imperialistas.

La izquierda debe impulsar e integrar un Bloque Nacional Popular con partidos democráticos y progresistas, con sindicatos de clase, movimientos sociales y regionales; este Bloque es el que representará los intereses de la mayoría social y de las clases más desfavorecidas; confrontando el orden neoliberal formado por los apristas, fujimoristas, toledistas,… Las candidaturas a cargos públicos tienen que ser elegidas democráticamente dentro del Bloque.

Las realidad nacional no puede eludir el contexto internacional por la actual globalización; la izquierda peruana debe tener en cuenta el papel histórico y geopolítico que juega el Perú; porque sí lo tiene el imperialismo yanqui, más aún por el actual periodo político regional, porque se está llevando a cabo el proceso de integración en ALC, que confronta con los planes hegemónicos de EE.UU. La izquierda peruana debe integrar al Perú a ese proyecto emancipador.

Felix Tejada

Madrid, Mayo 2015

mitimaes.wordpress.com

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