La lección de Davos: líderes desconectados de la realidad

… En el último Davos, el FSM no era un punto de referencia. Pero lo fue el otro actor, la organización internacional de ayuda Oxfam, que en cada FEM , ha presentado un informe sobre la Riqueza Mundial.
Esos informes han ido documentando la rapidez de la obscena concentración de la riqueza, al punto de crear un mundo de desigualdad no conocido desde la primera revolución industrial.
En 2010, 388 individuos poseían la misma riqueza de 3,6 mil millones de personas , la mitad de la humanidad.  En 2014,  tan sólo 80 personas tuvieron ingresos equivalentes a los de  3.8 mil millones de personas. En 2015, el número se reduce a 62 individuos. La concentración de la riqueza está  en aceleración. En su informe de 2015, Oxfam predice que la riqueza del 1%  irá a superar al resto de la población en el año 2016: de hecho, esto se alcanzó en un plazo de diez meses. Hace veinte años, los súper ricos del 1% poseían el equivalente a los bienes del 62% de la población mundial.
Por tanto, hubiera sido lógico esperar que los que dirigen el mundo, si  observaran los fenómenos sin precedentes de una desigualdad en rápido crecimiento, habrían conectado el informe de Oxfam con el de UBS y considerado el nuevo e inmenso desafío que enfrenta el actual sistema económico y político. También porque el FIR prevé la eliminación gradual de los trabajadores cualquiera que sea su función, para que pueda ser ocupada por las máquinas. Según Schwalb, el uso de robots en la producción pasará del actual 12% a 55% en 2050. Obviamente, esto causará un desempleo dramático, en una sociedad donde la de protección social ya está en brusco descenso…
En cambio, el FEM  en gran medida pasó por alto el problema de la desigualdad, haciéndose eco del nivel actual de falta de interés en las instituciones políticas. Estamos bien adelantados  en la campaña presidencial estadounidense, y si no fuera por un candidato, el senador Demócrata Bernard “Bernie” Sanders, el asunto habría sido ignorado o dejado de lado por los otros 14 candidatos.
Tampoco hay ninguna referencia a la desigualdad en el debate político europeo o bien,  solo al margen de las declaraciones rituales. Los refugiados son ahora una cuestión mucho más urgente. Es un signo de los tiempos que las instituciones financieras, como el FMI y el Banco Mundial, están muy por delante de las instituciones políticas,  con la divulgación de una serie de estudios sobre cómo la desigualdad es un lastre para el desarrollo económico y cómo su efecto social tiene un impacto muy negativo en los temas cruciales de la democracia y la participación.
La ONU ha hecho de la desigualdad en un tema central. Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la  Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina (CEPAL), también ha publicado a tiempo para Davos,  un informe muy preocupante sobre el estancamiento en el que la región está entrando e identificando el tema de la desigualdad como un problema urgente.
Pero junto a la desigualdad, también el tema tan crucial como el del cambio climático, fue en gran medida ignorado. Todo esto a pesar de que los participantes en la Conferencia de París sobre el Cambio Climático, reconocieron que los compromisos tomados por todos los países harán descender la temperatura de no más de 3,7 grados, cuando un objetivo seguro sería 1,5 grados. A pesar de este muy peligroso fracaso, los líderes en París hicieron muchas declaraciones esperanzadoras, afirmando que la solución provendrá del desarrollo tecnológico  impulsado por los mercados. Por lo tanto, hubiera sido lógico pensar, que en un gran encuentro de titanes tecnológicos con líderes políticos, la cuestión del cambio climático debería haber sido una prioridad clara.
Por lo tanto, pongámonos de acuerdo sobre la lección de Davos. Los ricos y poderosos contaban con todos los datos necesarios para centrarse en los problemas existenciales para el planeta y sus habitantes.
Sin embargo, no lo hicieron. Este es un fuerte ejemplo de la desconexión entre la preocupación de los ciudadanos y sus élites. El sistema político y financiero es cada vez más auto referente, pero también está rápidamente perdiendo legitimidad a los ojos de muchas personas.
Candidatos alternativos como Donald  Trump en EE.UU , Matteo Salvini en Italia, o gobiernos como los de Hungría y Polonia, nunca habrían sido posibles sin un malestar masivo. Lo que está creciendo cada vez más en el escenario es la propia democracia… ¿Estamos entrando en una etapa de Weimar mundial?

Origen: La lección de Davos: líderes desconectados de la realidad

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