El miedo como freno de la utopía

el miedo es ágil

el coraje es pesado

como una roca

Mario Benedetti

 

La utopía está en el horizonte.

Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos

y el horizonte se corre diez pasos más allá.

¿Entonces para qué sirve la utopía?

Para eso, sirve para caminar.

Eduardo Galeano

 

 

El miedo es incentivado por las fuerzas reaccionarias o pragmáticas, mientras que las utopías lo son por las fuerzas revolucionarias o de transformación social. Se plantea el realismo capitalista ante la alternativa socialista, a pesar que las raíces de emancipación existan en la misma naturaleza humana. Se defiende al capitalismo explotador del trabajo y de la naturaleza, frente a una sociedad igualitaria y ecológica. Es la distopía capitalista frente a la utopía socialista. De ahí que las lecturas de los procesos históricos o experiencias sociales y políticas, pueden ser bipolares; son frenadas por el miedo o alentadas por la utopía.

 

La experiencia del golpe de estado en Chile, contra Salvador Allende en 1973 se realizaron lecturas diferentes: en Europa mediatizados por el miedo se hizo una lectura negativa, de ahí que principalmente en España, Francia e Italia surgiera el Eurocomunismo terminando ésta experiencia en un nihilismo político o en vía muerta. En cambio en América Latina y el Caribe por la utopía se hizo una lectura positiva para el proceso de transformación social; se vio que en la praxis revolucionaria el pueblo no podía estar desarmado. Así se impulsó un nuevo proceso político, dándose el triunfo de la Revolución Nicaragüense, y para El Salvador y Guatemala se alcanzaron acuerdos políticos entre las fuerzas revolucionarias y los gobiernos de turno respaldados por los estados occidentales y en particular EE.UU; pero éste proceso aún continua y las fuerzas políticas revolucionarias ahora gobiernan en Nicaragua y El Salvador.

 

Después de la desaparición de la URSS en 1989, por el miedo en Occidente el neoliberalismo y el fascismo se vienen asentado en sus sociedades. En cambio por la utopía en América Latina y el Caribe han vuelto a surgir procesos revolucionarios, en este caso evitando la confrontación bélica, pero acentuando la lucha de clases; apartando a las oligarquías del poder político al limitarles el poder económico y social, para que el Estado solucione los problemas de las grandes mayorías de la población. Estos procesos se vienen dando en Venezuela, Ecuador y Bolivia; a este empuje político en la región se sumaron otros reformistas como Argentina, Brasil, Uruguay; pero los procesos revolucionarios desde un inicio han sido combatidos ferozmente por la reacción nativa apoyados por los gobiernos occidentales, y han logrado que los procesos reformistas vuelvan al redil neoliberal.

 

Mientras que en occidente se fortalecen y expanden la visión neoliberal y colonialista para el resto del mundo; en América Latina y el Caribe, aislando a EE.UU y Canadá, han surgido procesos integracionistas pacíficos como el ALBA, CELAC, UNASUR, PETROCARIBE, Banco del Sur y TELESUR; pero igualmente no han dejado de ser combatidos  desde sus inicios por la reacción nativa y los gobiernos occidentales; enfrentados a éstos procesos integracionistas son los tratados de libre comercio intercontinentales neoliberales (TPP y TTIP); uno entre Asia y América y otro entre Europa y América, donde EE.UU es la potencia que participa en ambos, como estado imperial.

 

En el proceso reseñado, de cambio alternativo de transformación social en América Latina y el Caribe, la Revolución Cubana desde 1959 cumple un papel destacado, porque es un ejemplo ético internacional: por la defensa de su dignidad, principios y soberanía; por su internacionalismo social y de clase, así colaboró a derrocar el apartheid sudafricano; pero también da la batalla de las ideas, como que desde la década de los años 80 plantearon la lucha contra la deuda externa, y posteriormente que América Latina y el Caribe sea declarada zona de paz y sin armas nucleares. Y es por eso, que la capital cubana fue escogida para los diálogos de paz de Colombia; asimismo, en esta capital se firmó últimamente un concordato entre la iglesia católica y ortodoxa. Todo esto la Revolución Cubana lo hace a pesar del criminal embargo impuesto hace más de medio siglo por EE.UU, apoyado por los gobiernos reaccionarios latinoamericanos y sus socios occidentales.

 

La capitulación humillante del  gobierno de Zyrisa en Grecia, en 2015; también se da lecturas diferentes: por un lado pragmáticamente negativa en España (Podemos), Francia (Frente de Izquierdas), Portugal (Bloque de Izquierdas) Inglaterra (Jeremy Corbyn) y EE.UU (Bernie Sanders). Pero existe otra positiva,  que plantea la ruptura con la actual política de la Unión Europea y su dictadura neoliberal; el triunfo del OXI (no) en Grecia y después del Brexit en el Reino Unido, demuestra el cansancio de los sectores populares que son afectados negativamente por las políticas de ajuste de la Troika; pero la disputa en dirigir esta ruptura para los pueblos de Europa, está entre la alternativa socialista o la frustración fascista.

 

España, Grecia y Portugal, que en su pasado reciente han mantenido dictaduras, como la franquista, la de los coroneles y la salarcista respectivamente; desde los grupos de poder y de la izquierda se presentó la adhesión a la Unión Europea  como acceder a la modernidad política y económica. La socialdemocracia desde hace más de un siglo, cumple pragmáticamente su papel de legitimación y legalización para el sistema capitalista, como se observa recientemente con el actual gobierno francés, que ha impuesto una draconiana medida antilaboral. La UE es realmente una organización de clase oligárquica; como se comprueba al dictaminar medidas económicas que benefician a los capitales financieros y de ajuste para la mayoría de la población, empujando a amplios sectores sociales a la exclusión social, y a ciudadanos a la desesperación como el suicidio o la inmolación.

 

Analizando a quienes benefician los autogolpes o golpes de estado fallidos, como en España (1981), Perú (1992) y ahora en Turquía (2016), se observa que son un pretexto para aumentar la seguridad y restringir las libertades, gracias al miedo alentado por el golpismo en la sociedad; cumpliendo el objetivo particular de reducir las posibilidades a las alternativas políticas de cambio, sobretodo de izquierdas. Así en España desde el Estado se permitió la tortura y se siguió alentando los grupos paramilitares (los GAL), se facilitó el ingreso a la OTAN y la corrupción se oficializo en la vida política. En el Perú se impuso el terrorismo de Estado, se esterilizó masivamente a indígenas, logrando la derrota histórica del movimiento popular, y se encaminó al narco estado de este país y se facilitó el establecimiento del mayor número de bases militares yanquis de Sudamérica. A Turquía, occidente le dio el respaldo como bastión de la OTAN para Oriente Medio, permitiéndole una patente de corso para esta región (solo superada por Israel), dándole un respaldo económico y político; como ahora último siendo la moneda de cambio la migración que rechazan los gobiernos europeos, y que es provocada por las “intervenciones humanitarias” de los países occidentales.

 

Los golpes de estado dados en Honduras, Paraguay y Brasil para cambiar los gobiernos por otros afines para los intereses de occidente; se basaron en campañas psicosociales, donde los  medios de comunicación social, sobre todo privados (nacionales e internacionales) desarrollaron campañas mediáticas difamatorias y alentaron los descontentos sociales que existían; a la vez, los grupos corporativos económicos realizaron boicot a los gobiernos progresistas; simultáneamente, sectores parlamentarios corruptos políticamente lo respaldaron; asimismo, se sumaron la iglesia y ONGs, estas últimas financiadas y apoyadas por USAID, NED o Freedom House, que trabajan con lo suelen llamar la sociedad civil, de acuerdo a las directivas de la CIA y Departamento de Estado Norteamericano, incluso instrumentalizan hasta la delincuencia común (mafia). La reacción Latinoamericana, el gobierno de EE.UU y sus aliados occidentales apoyaron estos golpes; finalmente las reivindicaciones que inicialmente pudieron ser sociales, fueron canalizadas a favor de los grupos de poder fácticos, como también sucedió en Ucrania. Este método golpista también lo vienen aplicando en Bolivia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua y El Salvador; buscando revertir la transformación social que se están llevando a cabo en estos países.

 

Estos goles de estado, son para mantener estados neoliberales bajo regímenes políticos fascistas remozados y preparar futuros conflictos bélicos (guerras permanentes), que benefician a los complejos industriales militares financieros, sobre todo al sistema financiero que fagocita mayoritariamente la plusvalía del sector de la producción mundial (Thomas Piketty), es como un agujero negro espacial que adsorbe todo. Realmente las crisis económicas están creadas para beneficios de los más ricos (Angus Deaton).

 

La cultura de la globalización neoliberal, se basa en la que alienta el capitalismo: consumista y hedonista. Ha llegado a ser hegemónica globalmente, porque esta lucha de las ideas y sobre todo en la praxis se viene desarrollándose desde hace unos siglos. Vence y aliena a sus competidores. Su práctica se basa en la teoría y viceversa. Como señaló Atilio Borón, desde hace más de un siglo EE.UU desde sus universidades, vienen desarrollando el control social afín al sistema. Por eso en la ciencia predomina la ideología de clase dominante, véase las compañías informáticas, farmacéuticas o de los transgénicos (ejemplo Monsanto); no es casualidad que sean afines y defiendan al sistema gran parte de los premios noveles.

 

La globalización neoliberal necesita para su expansión depredadora del saqueo mundial de los recursos naturales, es un capitalismo por desposesión (David Harvey); pero también sometiendo a pueblos y masacrándolos realizando la acumulación por exterminio (Raúl Zibechi). Por eso hacen las intervenciones humanitarias, sobre todo a países que no acepten esta globalización; para ello occidente mantiene a la genocida OTAN, y cuenta con la connivencia de las instituciones internacionales para imponer la justicia de los vencedores (Danilo Zolo). EE.UU tiene una nutrida historia de su filibusterismo desde el siglo XIX; para poder explotar las colonias españolas realizo el sabotaje del barco norteamericano Maine (en Cuba) y después ganarle la guerra a España; para ingresar en la I Guerra Mundial Estados Unidos logró construir la maquinaria mediática más importante de principios del siglo XX (Noam Chomsky); para ingresar a la II Guerra Mundial tuvieron que armar la operación de Pearl Harbor; para empezar la guerra de Vietnam tuvieron que simular un ataque a barcos estadounidenses en el Golfo de Tonkín; para construir la mentira frente a Irak tuvieron que inventarse las armas de destrucción masiva de Sadam (Informe Chilcot).

 

Los países occidentales realizaron las guerras en Yugoslavia, Afganistán, Irak, Libia y ahora en Siria, usando la estrategia de conmoción y pavor, donde la clave del éxito es impactar sobre la sociedad del enemigo, de un modo tan contundente que la desorientación y el miedo se adueñen de su voluntad. Son pautas que determinan las de los adversarios y retroalimenta y refuerza la lógica del todo vale que termina generalizando la permisividad en los medios: el uso del terrorismo, la violación y la tortura como arma de guerra, la financiación mediante el tráfico de drogas, el bombardeo a las poblaciones civiles o la guerra bioquímica. Además se han creado cárceles clandestinas para los prisioneros de estas guerras, donde se vienen cometiendo todo tipo de crímenes, se tiene información de la existencia de las de Guantánamo, Mazar-i-Sharif, Abu Ghraib, Bagram y Faluya. En resumen la brutalidad e informalidad de las guerras realizadas por occidente, responden a un momento en el que el capitalismo pierde legitimidad y capacidad de seducción sobre el conjunto de la sociedad.

 

Para Europa se creó la Red Gladio después de la segunda guerra mundial, como una red secreta anticomunista, bajo la dirección de la OTAN y la CIA, en complicidad de los gobiernos occidentales y El Vaticano. Se comprobó su involucración, bajo banderas falsas, en actos terroristas a partir de los años setenta. En la actualidad los continuos atentados, que aterrorizan a los ciudadanos, tanto en EE.UU como en Europa son de bandera falsa, como lo vienen denunciando diversos medios alternativos. El accionar de la Red Gladio y otras del mismo tipo, cumple  varios objetivos: salir al paso de nuevas fuerzas políticas que combatan la globalización neoliberal (Ignacio Ramonet); recortar las libertades y derechos de los ciudadanos con leyes antiterroristas, donde los servicios secretos de los estados occidentales pueden vigilar a cualquier ciudadano en su propio país o en el extranjero y ser calificado de “combatiente enemigo”, ser entregado a torturadores de la CIA para ser juzgado por comisiones militares estadounidenses. A su vez, también busca fortalecer a la OTAN cuestionada por su intervención en Oriente Medio;  asimismo incentivar la guerra fría contra Rusia; entre otros objetivos.

 

A los problemas del sistema capitalista, sistema que no entiende de límites ni de contrapesos; se presenta un nuevo populismo de izquierda como alternancia, que en realidad viene a suplantar a la vieja socialdemocracia, que consumado su servicio restaurador del capitalismo tras la segunda guerra mundial, ahora ya no sirve porque es parte de la globalización neoliberal. Pero el nuevo populismo es tan pragmático como la socialdemocracia, y se ubica en la centralidad del tablero político, en una posición interclasista. Su argumento es una filosofía especulativa, que desde los años setenta en Europa y en Latinoamérica se ha desarrollado con la semiótica y la filosofía del lenguaje;  deformando y tergiversando la filosofía de Marx en una caricatura lingüística, convirtiéndola en un juego especulativo. Esta nueva filosofía transforma el mundo exterior en un mundo extraño y al lenguaje en un reino independiente; usando el lenguaje ambiguo, desideologizado que no rompe con el sistema capitalista (por eso esta herramienta discursiva también es usada por la derecha populista). Este populismo utiliza a Gramsci deformándolo y tergiversándolo convirtiéndolo en un proyecto reformista, le suprimen el análisis de clase y lo vacían de sus planteamientos socialistas revolucionarios;  para ello han reformulado su concepto de hegemonía socialista, la guerra de posiciones y la noción de conciencia contradictoria.  De esta forma han convertido en un placebo el pensamiento del marxista italiano, y lo dirigen a objetivos diametralmente opuestos a los del propio Gramsci.

 

Pero Gramsci, siguiendo a Marx, sabía que las ideas por si solas no cambian el mundo, y por  lo tanto ninguna filosofía puede ser otra cosa que contribuir a esa transformación. Para ello lo primero es plantearse el mundo como un objeto a transformar (Adolfo Sánchez Vázquez).

 

Veamos algunos argumentos de por qué el socialismo: Porque para alguien que forma parte de la clase trabajadora, el socialismo está entre sus intereses de clase; mientras  que el capitalismo aparece como parte de los intereses de los capitalistas y opuesto a los intereses de los trabajadores. El socialismo suprimiría el poder del dinero en la política e introduciría procedimientos democráticos de toma de decisiones en todos los ámbitos de la vida social. Es el único medio efectivo para abolir la pobreza y otras desigualdades asociadas al capitalismo, así como evitar la destrucción lucrativa del entorno que pronto dejará inhabitable nuestro planeta. Organizar la producción y la distribución para servir a necesidades sociales, desde la base de un proyecto construido democráticamente, es más racional que permitir que los caprichos de un mercado incontrolado (y no hay otro tipo) las determine a ambas. También es más eficiente, puesto que, a diferencia del capitalismo (especialmente en épocas de crisis), utilizaría plenamente todos los factores de producción —máquinas y fábricas, materias primas y trabajadores—. Haría que las guerras imperialistas no fueran necesarias como procedimiento para resolver estas crisis. Haría innecesarios los trapicheos que tanto corrompen nuestra vida pública, y liberaría el conocimiento para que sirviera a toda la humanidad, en lugar de beneficiar los intereses de unos pocos. Convertiría las diversas opresiones que desfiguran la sociedad capitalista — racismo y machismo, por ejemplo—, en disfuncionales para el orden económico, así como ilegales, y haría que se fuesen eliminando de la mente de las personas los prejuicios en este sentido. Por primera vez en la historia —al dar paso la competencia feroz y la indiferencia mutua, gradualmente, a la cooperación a nivel mundial y al interés mutuo—, el socialismo establecería las condiciones en las que todas las personas serían libres de desarrollar su potencial como seres humanos (Bertell Ollman).

 

Pero también para los marxistas, todos los argumentos a favor del socialismo se basan en un análisis que demuestra que el capitalismo no es solo responsable de nuestros peores problemas sociales y ecológicos, sino que al mismo tiempo contiene los medios para resolverlos, así como las semillas del mundo nuevo subsiguiente.

 

Por eso las experiencias de los procesos revolucionarios de transformación social (ruso, chino, vietnamita, cubano, nicaragüense, venezolano, boliviano,…), triunfantes o no, que se han enfrentado al capitalismo se han basado en el materialismo histórico y filosófico para transitar al socialismo.

 

Y en contra de la voluntad de las oligarquías dominantes, seguirán produciéndose procesos revolucionarios contra la distopía capitalista; pero toda revolución futura deberá tener en cuenta la visión de praxis revolucionaria, el concepto complejo y multidimensional de Revolución que sintetiza Fidel Castro: “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo.”

 

 

Madrid, Agosto 2016

Felix Tejada

mitimaes.wordpress.com

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