Londres en alerta, el inglés bajo fuego del terrorismo – YouTube

Me quedo con las palabras de Theresa May al salir a hablar con urgencia y consternación sobre el atentado terrorista del viernes 3 de junio en Londres.
En discurso oficial, la primera ministra británica, Theresa May, dijo “es suficiente”, “ya es suficiente”, es tiempo de decir, “suficiente es suficiente”, o la interpretación que más le acomode a “enough is enough”, pero a resumidas cuentas, lo que dijo es que ya es suficiente.
Y entonces me pregunto, ¿es suficiente de qué? Lo que está diciendo es que el atentado de anoche donde murieron 7 personas y quedaron alrededor de 50 heridos, ¿llegó a la meta de víctimas? ¿Quiere decir entonces que los 22 muertos y 59 heridos del atentado anterior no fueron suficientes, los del 22 de mayo pasado, en el concierto de Ariana Grande, en el Manchester Arena, en Manchester, no fueron suficientes, o no habían sido los suficientes? ¿O los 5 muertos y 40 heridos del 22 de marzo pasado, en el puente de Westminster, en Londres (capital británica), tampoco fueron suficientes?
Suena mal, redacción pésima que refleja el carácter real o el real interés de lo que las autoridades piensan de su propio pueblo o de la seguridad nacional que desconoce el pueblo mismo, es decir, que parecería que no merecen la atención máxima.
Así con este discurso, entonces Theresa May se animó -como ya es “suficiente”, a prometer que irá contra todo contra los extremistas y terroristas que están sumiendo en terror a su país, el Reino Unido. Dijo que le declarará la guerra a los terroristas.
Entonces yo pregunto, ¿que ya no se la habían declarado antes? Qué no ha dicho lo mismo, aunque con otras palabras en repetidas ocasiones, o si no ella, pues ya lo dijo mucho su antecesor, el que fuera primer ministro David Cameron, que tantas veces lo dijo, que atacó Oriente Medio, donde supuestamente estaban escondidos los terroristas.
Y entonces, no puede ser posible que ahora nos vengan a echar el mismo discurso de que se lanzarán con todo contra el terrorismo, cuando ya lo han hecho muchas veces. Y aquí me quiero detener, porque, pregunto yo, no es precisamente su mala planeación, su mal enfoque de su tonta guerra contra el terrorismo, y sus políticas de meter las narices en otras regiones, las que los tienen ahora con la soga al cuello.
Es bien sabido por analistas sesudos, y público espectador también de todo el mundo, que lo que vemos tiene mucho que ver con sus bombardeos que hacen.
Hace unos días hice un programa sobre el otro atentado en el Reino Unido, el de Manchester, y tuve la oportunidad de escuchar a Michael Fallon, el secretario de Defensa británico, negar que no había conexión entre su guerra contra el terrorismo en Oriente Medio y los ataques que viven dentro del Reino Unido, sino por el contrario, lo escuché presumir de lo orgulloso que está de su intervención, justamente en Oriente Medio, y de sus bombardeos bajo la llamada coalición que lidera EE.UU.
Y su motivo de orgullo era aun más aterrador, al asegurar sin titubeo, que gracias a ellos, a los británicos, se han liberado a casi 4 millones de personas de las garras del terrorismo del grupo takfirí EIIL (Daesh, en árabe).
Así las cosas. El asunto es que siguen quedando cuerpos llenos de sangre en las calles de Londres, y de Siria e Irak también. Con estos datos y hechos, nadie puede negar que algo está mal: la guerra contra el terrorismo. ¿O será que no hay guerra y todo sea un cuento chino sólo para justificar su presencia en otros lugares, y como resultado le estén llevando la sangre a su propio pueblo?
Como epílogo me gustaría decir que parece que los terroristas están pendientes de las noticias del presidente de EE.UU., Donald Trump. Porque cada vez que el magnate da una noticia mundial, v.g. la investigación del Buró Federal de Investigaciones de EE.UU. (FBI, en inglés) con los rusos, la venta sádica de armas a Arabia Saudí, o patear la confianza del mundo al retirarse del Acuerdo de París, sucede un atentado terrorista en el Reino Unido. Las casualidades de la vida.
El análisis, las preguntas y respuestas a las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México y Colombia, una de la tarde.
Por: Roberto de la Madrid.

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