Carteles de la guerra contra el nazifascismo (I)

En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, los jerarcas nazis proclamaron solemnemente y a los cuatro vientos el concepto de “guerra total”. A pesar de los primeros avances militares que situaron a la maquinaria de guerra nazi a las puertas de Moscú, Leningrado o Stalingrado, la decisión de invadir la Unión Soviética se puede calificar como el principio del fin del “Reich de los mil años”. Efectivamente, los pueblos de la URSS y su Ejército Rojo, no sin enormes sacrificios humanos y materiales, se empeñaron como un solo hombre y una sola mujer (el Ejército Rojo fue el único mixto en unidades de combate entre las potencias en guerra) en la derrota total del nazifascismo en Europa, protagonizando una epopeya que dio lugar a las mayores batallas terrestres de la historia de la humanidad. Desde la Batalla de Moscú hasta la de Kursk, pasando por la heroica resistencia de Leningrado o la decisiva victoria sobre los nazis en Stalingrado, hasta la lucha final por la toma de Berlín, en un colosal frente de guerra oriental en el subcontinente europeo que abarcaba desde el Báltico hasta el mar Mediterráneo.
El peso fundamental de la guerra —y de la Victoria— para derrotar a la que por entonces era la principal maquinaria de guerra mundial: el III Reich alemán; guerra que en su transcurso y desenlace liberó los países de Europa subyugados por la ocupación y la criminal tiranía nazifascista, fue debido principalmente a la movilización total de la URSS, de todo su potencial militar e industrial, de todos sus pueblos y de su Ejército Rojo de Obreros y Campesinos, creado en 1918 y victorioso también en su primera gran prueba: la guerra civil frente a los enemigos del poder revolucionario tanto internos como externos.
Además de factores tan decisivos como la acertada dirección política y militar de la guerra —en las que jugó un papel fundamental el Partido Comunista, sus dirigentes, el cuerpo de comisarios políticos y los grandes estrategas militares soviéticos en el campo de batalla—; la aplastante superioridad industrial de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi —centrada en el esfuerzo bélico— a partir de la mitad del conflicto o la heroicidad de los soldados y ciudadanos de la URSS en una movilización total contra el fascismo; como en toda guerra, la propaganda o agitprop (acrónimo soviético de “agitación y propaganda”) también tuvo un papel muy destacado en esa movilización total contra el nazifascismo en el aspecto político…

Origen: Carteles de la guerra contra el nazifascismo (I) |

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