Del excepcionalismo estadounidense al fascismo brasileño

…no todo en esta vida es discurso. Es claro (y evidente en y por sí mismo) que el fascismo profesado por Bolsonaro es expresión de unas condiciones materiales (económicas) específicas que son, en principio, su condición de posibilidad. De hecho, el excepcionalismo, el fascismo y el nacionalsocialismo son, desde sus formaciones clásicas, fenómenos en estricto potenciadores y aceleradores de las lógicas de concentración y acumulación de capital; es decir, son fenómenos de masas, sí, pero con una estructura que se encuentra anclada en el reclamo de los sectores medios de la sociedad de una mejora material de sus condiciones de vida. No es un, por lo anterior, una casualidad ni producto del azar el que en Brasil sean las capas medias y medias altas las que configuran la vanguardia de ese movimiento y esa lógica supremacista que exige a toda costa la implantación del mas atroz y avasallante de los neoliberalismos posibles…

…De ahí que en la dimensión del discurso no sólo se esté tratando de una campaña de convencimiento, de puro dogmatismo y retórica de derechas, como se lo suele aminorar; sino que, por lo contrario, se está jugando la posibilidad de nombrar, (re)crear y (re)producir a los enemigos de la sociedad: enemigos ante los cuales hay que defender a la sociedad, inclusive si ello significa la aniquilación física de aquellos en los que se personifique a esos enemigos. La repetición acrítica de los términos, de los conceptos, de las categorías, de las frases, de los enunciados, en general, por eso es fundamental para la campaña de Bolsonaro, en un país en el que el internet y las redes virtuales tienen una penetración de más del setenta por ciento en la población…

…Es claro que supremacismos, excepcionalismos, fascismos y nacionalsocialismos son expresiones sociales que no son nuevas en toda América. De hecho, y salvando las diferencias que le son propias a cada fenómeno de acuerdo con el país, el espacio y el tiempo en el que se den, son tan antiguas como las formas clásicas de esos cuatro fenómenos, con autoría intelectual en esas sociedades que también sustentaron las estructuras globales de colonización en otros momentos de la historia. La cuestión de si había o no había tales expresiones en el continente es, en realidad, un falso debate que ni en primera ni en última instancia resulta capaz de develar por qué, en el momento actual, Brasil se encuentra al borde de sumergirse en uno o varios de esos abismos…

https://www.alainet.org/es/articulo/196195

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