Venezuela, esa dictadura inexistente

Hace mucho que la guerra se ha convertido en un suculento negocio, que las grandes potencias justifican por medio de mentiras. Que USA intente “instalar” la democracia en Venezuela (como ya lo hizo anteriormente en muchos otros países, que después de dicha “instalación” resultaron Estados fallidos) mientras proclama su amistad inquebrantable con Arabia Saudí (la dictadura sátrapa más asesina, corrupta e intolerante) o con Israel (el paria internacional que no tiene más amigos que el gigante norteamericano), es, cuando menos, sospechoso. Nazanín Armanian ha expuesto en este artículo para el medio Publico hasta 9 razones de peso para que USA se interese por Venezuela de un modo especial. A ellas me remito: la riqueza del país sudamericano en recursos naturales (Venezuela alberga el 24% de las reservas de petróleo de la OPEP), los lazos de relación económicos, culturales y militares que la unen a Rusia y China, los recientes fracasos en Oriente Próximo de la potencia estadounidense (tales como Irak, Afganistán, Yemen, Libia, Sudán o Siria), su permanente incursión en América Latina para obedecer a la doctrina Monroe (“América para los americanos”…del norte, claro, que le ha llevado desde hace décadas a invadir países o a derrocar gobiernos que no seguían sus dictados), acabar con el proyecto de integración económica del MERCOSUR (creado bajo los gobiernos de Hugo Chávez, con vocación de integrar a toda América Latina, con exclusión de USA), desmantelar el Petrocaribe (el suministro preferente de crudo a los países latinoamericanos), debilitar el ALBA (tratado comercial de los pueblos americanos y caribeños, que expulsó al ALCA de dicho territorio), evitar la desdolarización progresiva del mercado mundial, la aspiración de Donald Trump a tener y ganar su propia guerra, y la presión del lobby proisraelí contra la presencia de Irán en América Latina

Todo ello ha ido acompañado de una terrible campaña mediática internacional para desprestigiar al país y a sus gobernantes, implementada por todo el ejército mundial de medios de comunicación que trabajan al servicio del capitalismo transnacional

las sanciones estadounidenses han afectado al país, y la vida ha empeorado desde entonces. Cualquier país es sensible a una guerra económica de estas dimensiones. La hiperinflación inducida y el bloqueo de todos los préstamos internacionales han debilitado la economía venezolana, pero son factores exógenos, no endógenos

Se han congelado, bloqueado e incautado activos financieros del país por todo el mundo, por mor de la perversa influencia norteamericana en los mercados dolarizados. También se han bloqueado las cuentas de la petrolera estatal PDVSA, a través de su filial norteamericana, CITGO. Todo ello retrata un panorama ciertamente debilitado de la economía venezolana, pero como decíamos anteriormente, lo que se vive hoy es apenas nada comparado con la precariedad que vivieron hasta 1998

Frente a todo ese tren injerencista, digámoslo alto y claro: la democracia no está en juego en Venezuela. Lo que está en juego es el derecho de los países a su libre determinación, y a llevar a cabo su propio sistema y organización política, económica y social. Están en juego la dignidad, la emancipación, la libertad, la independencia y la autodeterminación. Está en juego todo aquello que proporciona la verdadera soberanía a los países, comenzando por la propia soberanía energética, que es lo primero que pretenden eliminar

Todo esto se produce, y se expande a escala mundial, cuando existen agentes interesados en ello. Estos agentes despliegan un doble e hipócrita rasero a la hora de juzgar o ignorar a determinados países, según quiénes sean estos, y a qué intereses sirvan. Los grandes medios de comunicación, piezas a su vez del gran capital transnacional, no están para informar, sino únicamente para actuar de voceros y servir a intereses claramente determinados por fines económicos y geopolíticos

El hostigamiento que hoy sufre Venezuela, salvando todas las distancias, es el mismo (en realidad, muchísimo peor, pues han multiplicado sus medios y su poder bajo la globalización neoliberal) que ya sufriera el Chile de Salvador Allende en su época. Si entonces era el dúo formado por Richard Nixon y Henry Kissinger, hoy los halcones norteamericanos son Donald Trump, Mike Pence, Mike Pompeo, Marco Rubio, Elliot Abrams y John Bolton. Los hostigadores de hoy son aún peores que los de entonces. Sus métodos también. Su beligerancia no conoce límites. Sólo toleran la democracia cuando no afecta a sus intereses. Cuando esto ocurre la destruyen sin más miramientos, y colocan en su lugar los regímenes más fascistas, despóticos y racistas de que son capaces. Pero sobre todo, aúpan a regímenes obedientes a las consignas de Washington

¿Qué busca el imperialismo en Venezuela? Situar el acceso a los recursos naturales del país de forma más cercana y rápida, desmontar todas las conquistas sociales del chavismo, implementar un programa de incremento del endeudamiento exterior y permitir una mayor penetración del capital imperialista, a través de sus empresas. La estrategia, una vez han fallado todos los intentos de materializar estos planes, es preparar el terreno para convertirlo en un Estado fallido, al estilo de Haití, que les proporcione una mayor autoridad moral para intervenir, con la connivencia de la comunidad internacional

El cambio de régimen en Venezuela debe ser, “el primer paso para establecer un nuevo orden en América Latina”, titulaba el 30 de enero un artículo del Wall Street Journal. Los siguientes pasos serán derrocar a los gobiernos de Cuba y Nicaragua, explicaba. Se trata de expulsar las influencias chinas, rusas e iraníes de la región, romper el vínculo establecido entre Venezuela y Cuba, y hacer caer sus dos gobiernos, explicaba ya en noviembre el Consejero de Seguridad, John Bolton

Los métodos de ciberguerra, sabotaje y atentados selectivos están siendo los preferidos de Washington, antes que acudir a una intervención militar al uso, que podría representar una opción menos calculable en sus esfuerzos y en su éxito. A la Casa Blanca le interesa debilitar la Revolución Bolivariana, desgastarla, antes que enfrentarse a ella por la puerta grande. De esta forma, el caos y la anarquía de las masas ciudadanas pueden allanarle bastante el camino, y forzar el derrocamiento del Gobierno de Maduro

…Nos encontramos por tanto ante escenarios de guerra sofisticados y multifacéticos que engloban guerra económica, guerra psicológica, guerra comunicacional y guerra informática. Está demostrado que no hace falta ni un solo soldado para llevar a cualquier nación al abismo combinando todos estos factores. Sobre todo cuando ese criminal capitalismo está tan globalizado como ahora, y además se anhelan los recursos naturales de dicha nación. Estamos de acuerdo con Atilio Borón cuando califica estas acciones de “crímenes de lesa humanidad. Terrorismo puro y duro meticulosamente planificado por Washington” …

 

http://rafaelsilva.over-blog.es/2019/03/venezuela-esa-dictadura-inexistente.html

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