España: La sinrazón del “desacuerdo” de investidura

… Más allá pues de esa incomprensible obstinación en mantener la incertidumbre sobre la investidura, lo preocupante -políticamente- es la sinrazón de un “desacuerdo” que, además de hacer posible un gobierno de “derechas”, no tiene justificación por ser de todos conocidos los límites de un “gobierno progresista” -como fórmula de gobierno viable- en el contexto mundial y español de hoy. Un gobierno cuya función social se limite -en el mejor de los casos- a recuperar ingresos para los trabajadores, promover más inversión pública, frenar la precarización del mercado laboral y alguna cosilla más. O sea los límites que tanto el PSOE como Unidas Podemos aceptan por “realismo político”; pero que esta última formación pretende desbordar radicalizando su discurso con “ideología” (según Monedero: solo Unidas Podemos la tiene) en sus propuestas o exigencias electoreras o de imagen.

De ahí la sinrazón del “desacuerdo” tal como está planteado hoy. Pues, efectivamente, tanto Pedro y el PSOE como Pablo y Unidas Podemos estaban y siguen estando de acuerdo en lo que puede ser hoy la función social de un “gobierno progresista” y en no cambiar los fundamentos macroeconómicos del sistema capitalista…

… Claro que la política para el PSOE, como para los demás partidos, es -en el sistema de democracia parlamentaria capitalista- una competición por el poder entre partidos y sus dirigencias. Una competición en la que la ideología cuenta menos que la relación de fuerzas. Y de ahí que el objetivo prioritario de políticos y partidos sea fortalecer su posición de fuerza personal y de partido antes que conseguir resultados coherentes con el discurso ideológico que les define, y que, por ello, todos acaben haciendo de la política una profesión, integrándose a la élite y convirtiéndose en casta. Además, claro, sucumbiendo al irrefrenable deseo de existir y singularizarse en la escena mediática de la política espectáculo .

Más allá pues de la realidad de la «desconfianza» -escenificada tan irresponsablemente- que les impide una colaboración leal a ese nivel de la gobernabilidad, lo que Pablo y Unidas Podemos no deberían olvidar es lo que justificó su irrupción en la política institucional: “convertir la indignación en cambio”. Un cambio que haga posible lo que todos los políticos dicen ser -por lo menos los que se pretenden de izquierda- su objetivo: “el bienestar del pueblo”, “la justicia social”, etc., No olvidar pues que lo importante es hacer (o intentar hacer) posible tal objetivo. Y que, para ello, lo decisivo no es -como se ha demostrado tantas veces- ocupar varios ministerios o ni siquiera ocupándolos todos, sino poder ejercer sobre el gobierno una presión social que cambie de verdad la relación de fuerzas. Una presión social que no se pone en marcha desde los ministerios y el gobierno sino desde los centros de trabajo y en la calle con los movimientos sociales.

Ser, pues, coherentes con lo que aún dicen ser y no olvidar que, si Unidas Podemos aún pretende ser una fuerza política “anti-régimen”, no es de su interés formar un gobierno con el PSOE que le obligaría -al no haber cambiado el “régimen”- a hacer suyos “los compromisos de Estado y los intereses de la casta y de los grandes poderes fácticos”…

 

http://rojoynegro.info/articulo/ideas/la-sinraz%C3%B3n-del-%E2%80%9Cdesacuerdo%E2%80%9D-investidura

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