Imperio sin colonialismo: espejo del narciso español

… Pero intentos de crear un relato cerrado los ha habido. La narrativa franquista es bien ilustrativa… Que la derecha actual haya perdido ese antiliberalismo siempre que no afecte la noción esencial de España es hoy moneda corriente. También sabemos que la narrativa que sustituyó ese relato uniformador tras la muerte del dictador ha tendido a la hegemonía. Una historia cuyo sentido final era la imagen de España encaminada a la europeización, una narrativa para la cual los hechos históricos “demostraban por sí mismos” que el franquismo había sido un capítulo dictatorial y confesional, pero necesario para la restauración del orden socioeconómico. Y este orden recuperado había creado las bases para que el país se enmendara políticamente y alcanzara su papel protagónico entre las naciones más desarrolladas del mundo. Fue la dulce historia que hemos consumido durante las últimas décadas y que ha permitido que aquí el franquismo y la democracia convivan sin muchos complejos mutuos…

… Si bien es cierto que la verdad de la “Transición” se amarró en una disciplina académica ensimismada en el cientificismo, el encumbramiento del dato y en la negación de toda intromisión política que sesgara el relato, el precio pagado por tanta obsesión científica y por tanto desprecio por el oficio literario fue demasiado elevado… Todo un pensamiento escatológico. Y en esto llegó el desafío independentista y luego la pandemia del COVID-19…

… el independentismo catalán suscitó en la derecha una reinterpretación imperialista e ingenua de nuestro pasado. Un entendimiento anclado en la noción mítica de la España de los Austrias, auspiciado por la necesidad de mantener una idea de nación española a partir de la negación de la Leyenda Negra… Por su parte, la reacción de la derecha a la gestión gubernamental del COVID-19 ha impulsado dentro de derecha –y también de alguna izquierda- el encumbramiento de esa imagen imperial, limpiándola de cualquier atisbo de colonialismo. La historia de España es de nuevo la de un viejo imperio sin rastro de subalternidad.

…Es curiosa la relación que este relato establece con las invisibles políticas coloniales del pasado. Fuimos, con Portugal, protagonistas inequívocos de las lógicas imperiales de la primera oleada colonial y, sin embargo, ese pasado ha quedado edulcorado en el inconsciente colectivo… Por eso, no cabe pedir disculpas a quienes experimentaron depredación y muerte…

… Y qué decir de la limpieza ético-religiosa que se aplicó en la Península Ibérica también a partir de 1492. Los judíos, y menos los moriscos o gitanos, no aparecen en la memoria de estos “nuevos” españoles de bandera…

 

Imperio sin colonialismo: espejo del narciso español

 

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