45 aniversario de la muerte de Pasolini, ¿un crimen político?

… Los Escritos Corsarios recogen textos y artículos del cienasta, también periodista y traductor, comunista heterodoxo, publicados entre enero de 1973 y febrero de 1975. Nueve meses antes de la muerte violenta, Pasolini empleó en el periódico ‘Corriere della Sera’ la metáfora de las luciérnagas, que empezaron a desaparecer por efecto de la contaminación a principios de los años 60 del siglo XX. Antes que se extinguiera este insecto, “la continuidad entre fascismo fascista y fascismo democristiano es casi absoluta”; el régimen democristiano se basaba, según el autor, en mayorías absolutas sostenidas por las clases medias y las masas de campesinos, dirigidas por el Vaticano y fundamentadas en valores esenciales como la familia, la patria, el ahorro y la moralidad.

Por el contrario, la desaparición de la luciérnaga -la industrialización de los años 70 en Italia – representa una “violenta homologación” de las culturas particulares y la “irreversible degradación” del pueblo italiano por la llegada del consumismo y el hedonismo de masas, explica Pasolini en el artículo El vacío del poder; en consecuencia, los políticos democristianos se vieron reducidos a “máscara fúnebre”ante un nuevo poder real, que asumía la forma de “ejércitos nuevos, trasnacionales, casi como policías tecnócratas”…

… En una entrevista, Salomé Guadalupe Ingelmo apunta algunas claves sobre el pensamiento de Pasolini; a la iglesia católica, su jerarquía y como institución, “no podía perdonarle que no se opusiese al nada cristiano consumismo” (cuestión distinta era la figura de Jesús de Nazaret y el cristianismo de base: para rodar el filme El Evangelio según Mateo pidió ayuda a la organización Pro Civitate Christiana de Asís). Expulsado del Partido Comunista Italiano (PCI) en 1949 por “indignidad moral” (tras las acusaciones de corrupción de menores y publicitarse su homosexualidad), reprochó al Partido “que se hubiese perdido demasiado en lo teórico, enfrascado en sus propias disputas sobre el sexo de los ángeles” y distanciado de los barrios empobrecidos, subraya la autora.

Pocas horas antes del crimen, el intelectual nacido en Bolonia concedió su última entrevista al periodista de La Stampa, Furio Colombo; Pasolini le sugirió el titular: “Todos nosotros estamos en peligro”. En una de las respuestas evocaba el mundo de sus sueños –el de las obras de Bertolt Brecht- en el que el adversario quedaba bien retratado: el patrón con sombrero de copa y los bolsillos repletos de dólares; y frente al capitalista, la viuda hambrienta con sus hijos reivindicando justicia; “tengo nostalgia de la gente pobre y verdadera que luchaba para abatir a ese patrón, sin por ello convertirse en ese patrón. Porque estaban excluidos de todo, nadie los había colonizado”…

… se insertaba en la denominada “Estrategia de la tensión” (atentados perpetrados por la extrema derecha con el apoyo del Estado y otros actores –como la red Gladio de la OTAN- y atribuidos a la izquierda, para generalizar el miedo y frenar el ascenso de ésta al gobierno)…

… recuerda dos obras que atribuyen un trasfondo político al asesinato del filósofo y poeta: la película Pasolini, la verdad oculta (2013), del realizador Federico Bruno, que señala a los servicios secretos, la Democracia Cristiana y el Vaticano; y el libro de investigación Profondo nero (2009), de los periodistas Sandra Rizza y Giuseppe Lo Bianco, que establece una conexión con el secuestro y desaparición del periodista Mauro De Mauro en 1970; De Mauro investigaba la muerte–en un misterioso accidente de aviación en 1962- del presidente del ENI (Ente Nacional de Hidrocarburos) Enrico Mattei, “quien se atrevió a desafiar a las petroleras internacionales” (Profondo nero se subtitula “Mattei, De Mauro, Pasolini. Una única pista sobre los orígenes de las masacres de Estado”)…

… Pasolini resaltaba en el diario milanés la “ayuda de la CIA” a un “grupo de poderosos”, y añadía: “Sé los nombres de los que, sin dejar de ir a misa, han dictado las disposiciones y asegurado la protección política a viejos generales (para tener a punto, en reserva, la organización de un posible golpe de Estado), a jóvenes neofascistas más bien neonazis (para crear concretamente una tensión anticomunista) y, por fin, a criminales comunes, hasta este momento y quizá para siempre sin nombre (…)”. Fueron los años de plomo en Italia.

En 1975 el realizador y filósofo ultimaba el filme Saló o los 120 días de Sodoma, basado en la obra del marqués de Sade. Censurada en Italia y estrenada de manera póstuma en París, Saló estaba ambientada en 1944-1945, durante la ocupación nazifascista en el norte de Italia –la República de Saló, adonde huyó el régimen fascista cuando los aliados se acercaban a Roma-. El espectador se enfrentaba a escenas de sexo sadomasoquista: la representación de cómo el poder mercantiliza los cuerpos.

 

https://www.lahaine.org/mundo.php/45-aniversario-de-la-muerte

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: