El neoliberalismo como coartada

… Quien reparte los billetes verdes a RPP y otros medios de prensa es un inescrupuloso operador que unos años más tarde amañaría unos audios antes de presentárselos a un juez. La joyita –experto en dilatar procesos penales– es además un empresario multimillonario que se ha beneficiado con jugosas exenciones tributarias, pero que defenderá el “libre mercado” a rajatabla, igual que el resto de la pandilla y sus operadores políticos y mediáticos.

Romero Paoletti dice que con sus aportes bajo la mesa –al más notorio partido-mafia de la historia del Perú–, intentaba salvar el modelo que trajo desarrollo al país. El “liberalismo” económico es la coartada de todos los mencionados…

… Los que aprendieron que “la cárcel pasa, pero la plata queda”, no se explican cómo la gente no nace sabiendo que el mundo funciona así desde mucho antes de la rueda, que todo es cochinada, embuste y diezmo…

… cualquier regla o principio de convivencia, por elemental que fuere, no es más que una trampa para los ingenuos, para dejarlos fuera de la carrera de ratas…

… Nuestro racismo equivale a una predisposición para la explotación del otro, por eso resulta funcional al poder…

… Existe una podredumbre a la que la concentración de medios de comunicación nunca dedicará editoriales, que no se incorporará a la narrativa cuando haya que explicar lo que hace unos días movilizó a decenas de miles hacia las plazas de varias ciudades del Perú. Lo que oculta la gran prensa es que detrás del operador político corrupto está el gran empresario que detesta la competencia limpia y detrás del gobiernillo tercermundista –aprendiz y aficionado en sus corruptelas–, se encuentran intereses hegemónicos de larguísima data…

… No basta con ocultar la plata en paraísos fiscales: hay que poner la mismísima economía nacional al resguardo de la chusma que podría votar mal, “independizándola” de la política. Lo que han hecho, en realidad, es ponerla directamente bajo la jurisdicción y vigilancia del Fondo Monetario Internacional y la tecnocracia neoliberal. Eso significa tener una economía “independiente”, con un MEF y un Banco Central de Reserva “autónomos”.

Si el dogma neoliberal merece tal calificativo es justamente porque apela a supuestas “leyes naturales”, inmutables y universales –ya no divinas, pero casi–, como la que dice que el hombre es egoísta por naturaleza. Así sostiene su deplorable y patético tinglado, asegurándole al mundo que debemos conformarnos, que la corrupción no es un asunto de principios, sino de “incentivos”, y que el pobre es pobre porque quiere. El orden natural, según este credo, nos obliga a dejar de lado cualquier idealismo, cualquier utopía, para sumergirnos en el lodo apocalíptico del orden que destruirá el planeta.

En ese sentido, el proyecto político neoliberal intentó inocular en las masas las taras largamente cultivadas por lo más rancio de la élite tradicional y conservadora. Había que transformar a las clases medias en aspirantes a élite, para que imitaran sus desprecios y confundieran sus propios intereses con los de sus amos, para que detestaran al de abajo…

… El historiador David Harvey, citado extensamente por intelectuales de diversas ideologías, considera que el neoliberalismo es (o fue) un proyecto político diseñado para devolver poder y riqueza a una élite que venía declinando luego de décadas de importantes victorias democráticas…

… Los líderes de opinión que se hacen pasar por liberales en las redes sociales y varios canales de televisión –la mayoría son conservadores descarados– están sumamente asustados. Hay que verlos patalear y enfadarse por todo lo que el “marxismo cultural” viene logrando en América Latina. La culpa la tiene la juventud actual, una “generación de idiotas”, dicen, de tontos útiles manipulables…

… Lo nauseabundo, me explico, no es que crean eso, sino que pretendan imponérselo a otros bajo la premisa absurda de la “normalidad”. “El Perú es católico”, repiten entre balidos quienes desean imponerles a otros su cerrazón y temores…

… Los manifestantes en Chile y los chalecos amarillos franceses, por citar dos ejemplos recientes, expresaron claramente su posición frente a este lastre que venimos llamando periodismo desde hace demasiado tiempo: no es más que otro anexo del poder privado y concentrado, relaciones públicas corporativas a escala “macro”. La gran prensa no iba a cometer el grave error de mostrar la mínima oposición a la indignación popular. Todo lo contrario: la prensa pensó que podía ganarse a los manifestantes para luego ponerle coto a sus demandas, de manera que no se llegue al temido –e inevitable– cambio de Constitución. Lo que el Perú necesita es a Dionisio Romero de presidente, para acelerar el proceso.

https://www.alainet.org/es/articulo/209880

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