Europa en 2021

… La pandemia ha mostrado el fracaso del neoliberalismo y de la prioridad dada a la mercantilización de la vida social. El Estado democrático social es, por ahora, la única alternativa a la barbarie de la economía de muerte que pretende transformar la letalidad de la pandemia en una forma de darwinismo social que resuelva los problemas de la seguridad social. La salud es un bien público, no un negocio. Los servicios nacionales de salud necesitan recuperar su centralidad, que no se logra con el mero refuerzo de emergencia. A pesar de haber financiado la investigación para la producción de vacunas en casi mil millones de euros, la UE las está comprando a un precio elevado, quizá el negocio del siglo para las empresas privadas que las producen. Los detalles de los contratos no se conocen, sobre todo en lo que respecta a la responsabilidad por eventuales efectos secundarios. Y no debemos olvidar que entre los diez países con más millonarios tres forman parte de la UE (Alemania, Francia, Italia), y que en Alemania el 12% del aumento de la riqueza de los superricos se produjo en el área de la salud.

Identidad histórica y reparaciones. Europa sigue teniendo dificultades para saldar cuentas con el pasado, no solo con el pasado más remoto, sino también con el más reciente. El colonialismo no fue un progreso civilizatorio, sino más bien un instrumento violento para saquear las riquezas de gran parte del mundo extraeuropeo. Obviamente, un proceso histórico tan largo implicó muchas otras relaciones, pero la principal fue el saqueo, un saqueo que continúa en la actualidad. El bienestar relativo de los europeos no es concebible sin este saqueo. Las transferencias de recursos del Sur global al Norte global continúan siendo muchas veces mayores que las que se dan en sentido contrario. La negativa a descolonizar la historia de Europa está en la raíz del racismo, que sigue empañando las relaciones entre los ciudadanos europeos, de la política equivocada de inmigración, de la transformación del Mediterráneo en un cruel cementerio líquido. Es también la negativa a descolonizar la historia lo que abre las puertas al crecimiento de la xenofobia, la islamofobia, el antisemitismo y, en general, al ascenso de la extrema derecha. En tiempos de pandemia, la mejor manera de que Europa se reconcilie con el mundo sería contribuir activamente a que el mundo menos desarrollado, gran parte del cual alguna vez fue colonia europea, tuviese acceso rápido y gratuito a la vacunación contra el coronavirus. La identidad histórica también debería estar presente en las relaciones con los países cuya pertenencia a Europa se transformó en una disputa política, sobre todo en los casos de Rusia y Turquía. Con 27 millones de muertos en la Segunda Guerra Mundial, fueron los rusos los que más contribuyeron a la liberación del yugo nazi…

https://blogs.publico.es/espejos-extranos/2021/01/08/europa-en-2021/

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