El concepto de Revolución en Fidel Castro: apuntes para su estudio

El concepto de Revolución — originado en la geometría, aunque aplicado sobre todo al devenir de la historia — se vincula al momento de cambio radical, donde los ritmos del movimiento social se aceleran, se desfasan, se subvierten, se deconstruyen y construyen. Es una verdad trillada, pero no debiéramos dejar que la costumbre de lo que parece obvio nos lo haga pasar por alto. Las revoluciones son siempre procesos complejos, a veces marcados por obstáculos exógenos, a veces generadores de segundos momentos revolucionarios…

…en Cuba, a principios del siglo XIX, desde el entonces colegio seminario de San Carlos y San Ambrosio, comenzó por revolucionarse el pensamiento mucho antes de que pudiera revolucionarse la sociedad cubana. Y que el imaginario nacional siguió manco de independencia al comienzo del siglo XX — y de justicia y libertad — y la Revolución volvió a hacerse una urgencia después de tanta sangre derramada por la soberanía usurpada

La dura experiencia de forjar una república auténticamente soberana, sobre principios de justicia social y equidad, demostró que tal propósito solo podía ser socialista. Acercamiento natural que Cintio Vitier calificó como «un milagro histórico, sin duda el mayor suceso espiritual, la mayor originalidad de la Revolución cubana, sin cuyo conocimiento cabal no es posible entenderla de veras, y cuyas consecuencias distan mucho de haberse agotado»…

…Incluso desde antes del descubrimiento de Marx, y con él más aun, la definición del concepto de Revolución nos exige distinguir entre el clímax revolucionario y el tiempo de revolución; la coyuntura de cambio y el cambio estructural; el primado de la demolición y el momento constructivo. No enfocarlo como separación sino como dos tiempos íntimamente articulados, que las circunstancias pueden complicar, es parte esencial de la mirada marxista.

En esta articulación, la radicalidad de la experiencia revolucionaria no puede limitarse a la demolición del Ancien Régime, sino que se proyecta definitivamente sobre la construcción del nuevo…

…Es obvio que en Cuba, donde las coyunturas han complicado en exceso el montaje coherente del proyecto de transición socialista, Fidel Castro ha hecho prevalecer, desde temprano, en el discurso político, la prolongación indefinida en el uso del concepto, haciéndolo prácticamente coextensivo con el concepto de República como aparece en Martí…

…Como sucede en el estudio de Martí, en el de Marx y el de todas las figuras cuyo pensamiento revoluciona la historia, tenemos que habituarnos a estudiar, el de Fidel en su evolución y no descontextualizando citas, como si fuera siempre idéntico, por mucho que haya de solidez temprana en la formación de sus ideas. El concepto de Revolución aparece con probabilidad como el más utilizado por él desde antes de la victoria, en una connotación que trasciende lo cotidiano. En lo personal, yo lo considero más significativo que cualquier otro para seguir el curso de su pensamiento…

…Fidel aborda el problema desde la perspectiva de una nueva moral para conectarla al concepto de Revolución: «Ser revolucionario es también una actitud ante la vida […] es también una actitud ante la realidad existente» y aclara que «puede haber hombres que no se adapten a esa realidad y ser hombres honestos». No obstante, precisa más adelante, «si no se piensa por el pueblo y para el pueblo […] no se tiene una actitud revolucionaria». A partir de aquí se refiere a la Revolución en sustantivo: «La Revolución nunca debe renunciar a contar con la mayoría del pueblo, a contar, no solo con los ciudadanos honestos que, aunque no se sientan revolucionarios… estén con ella»…

…Casi cuarenta y cinco años después — y habría que seguirle la pista al concepto a través de su obra — al filo de sus ochenta años, Fidel se preocupa en dejarnos, dentro su formidable legado teórico, una definición explicita del concepto de Revolución que mantiene la esencia de aquella reflexión de 1961 pero que, como es lógico, la rebasa en profundidad y complejidad. Como entonces, su connotación, cargada de alusiones a las actitudes humanas, se centra en la conducta del revolucionario. Subrayo — no lo creo ocioso — que para él el concepto de Revolución se manifiesta a través de una conducta determinada, más que de fidelidades doctrinales. Y es esencial, sin dudas, la presencia de la identidad martiana en ese cordón umbilical entre la política y la ética…

…Su afirmación de partida es que Revolución es sentido del momento histórico: es decir, no propone una fórmula general para la radicalidad revolucionaria, sino que nos tocaría a las generaciones actuantes en el concreto real descubrir las ecuaciones revolucionarias viables; y es esa premisa, que sintoniza con el criterio de la praxis, la que hace anteceder a todas las precisiones que desarrolla a continuación. A continuación nos dirá, es cambiar todo lo que tiene que ser cambiado: no subraya mantener lo que debe mantenerse, de ningún modo porque no aprecie la continuidad, sino que no es posible conformarse a ella, que es como la conformidad con un pasado recibido — un amigo filósofo solía decir que «la historia hace que el presente se nos oculte tras la máscara del pasado» — algo que, por deformación, puede conducir al inmovilismo. Pero tampoco nos dice qué es lo que tiene que ser cambiado, y eso significa que nos toca a cada generación descubrirlo, en la medida que cobramos sentido del momento histórico.

En tercer lugar afirma Fidel, es igualdad y libertad plenas: no olvidemos que son principios básicos desde el programa del Moncada, que animan también su discurso de 1961, y aquí podemos interpretarlo como denominador común a todo lo que va a continuación de su definición del concepto.

Al seguir sus postulados, Revolución es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; se vuelve a colocar en la vertiente de la conducta, lo que toca como responsabilidad a cada ser humano para que el principio de igualdad se realice, sin permanecer a la espera que un poder superior nos lo aporte…

…Siempre centrado en la dimensión conductual de la definición subraya valores éticos sustantivos: Revolución es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; y de la voluntad y el intelecto, pues, a la vez, es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas.

Como conclusión para esta reflexión, que latirá por siempre en la ideología cubana, Fidel recuerda que Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo…

…Los dispositivos de recuperación de la diversidad nacional se harán tributarios de la nación de futuro, que no podrá ser idéntica a la de hoy, y menos aun a la de cualquier momento del pasado, antes ni después de 1959. De hecho el diapasón de la diversidad integrada hoy es un resultado ya de cambios, aunque distante de ser definitivo. Si miro al futuro hablaría de la necesidad de apropiarse siempre, a través de la sucesión generacional, de un legado incuestionable y aclaro que heredar es una tarea difícil, aunque siempre parezca lo más sencillo, como si solo fuera aprovechar lo ya hecho. Heredar es nutrirse para superar obstáculos, identificados hoy unos, y otros que aparecerán en el curso mismo de las transformaciones. Apropiarse y crear no pueden ser disyuntivas sino partes interconectadas de un mismo proceso.

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