De patria y cultura en tiempos de Revolución (primera parte)

Los espacios de concertación multilateral del tercer mundo durante la década de 1960 y principios de la de 1970 se constituyeron en una amenaza a la transnacionalización del capital. Los círculos financieros necesitaban fabricar símbolos y codificarlos para atraer la atención de los circuitos académicos; los dos paradigmas de la doctrina neoliberal recibieron el Premio Nobel de Economía: Friedrich A. Hayek, en 1974, y Milton Friedman, en 1976. Con el asalto al poder por parte de generales sanguinarios, la privatización extrema de las riquezas de nuestros pueblos se extendió a todo el cono sur bajo el amparo de la operación Cóndor, que, con el protagonismo regional de Augusto Pinochet y la supervisión de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), desapareció a decenas de miles de jóvenes de la izquierda. Comenzaba una nueva era que apenas demoraría una década en llegar: el neoliberalismo…

…En esta cruzada arrastró a la izquierda de Europa Occidental, utilizando como caballo de Troya a un joven político a quien la CIA y el servicio de Inteligencia franquista ayudaron a hacerse del poder durante la transición española: el socialdemócrata Felipe González, hombre falso que formó parte de la maniobra para aniquilar la izquierda radical y que en 1979, durante el XXVIII Congreso del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) —fundado en el siglo XIX por Pablo Lafargue—, como secretario general impuso sacar de los estatutos el término “marxismo”. En 1983, en su primera visita a Bonn, González se declaró solidario con la estrategia de Reagan de instalar misiles en Europa; tres años más tarde traicionó la promesa de campaña que lo llevó a la presidencia en 1982 y movilizó la opinión pública para garantizar la permanencia de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

A Mijaíl S. Gorbachov, secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y presidente del Soviet Supremo de la URSS, se le veía desorientado: la prensa occidental no paraba de elogiarlo, pero en la Casa Blanca lo ignoraban. Le chocaba que mientras el intercambio cultural con la URSS generaba una reacción magnífica en Estados Unidos, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) continuaba la persecución implacable contra los suscriptores de Sovietskaya Zhizn. Resulta difícil evaluar su comportamiento. Uno no llega a saber si es solo un hombre enfermo de vanidad, un esquizofrénico que alucinó, un desvergonzado embaucador que arrastró a su pueblo hacia el abismo —como luego afirmó—, o simplemente las tres. Hablaba mirando a la izquierda, pero lo mismo en política exterior que interna, caminaba hacia la derecha sin que nadie lo contuviera por la confusión que generó. Eran tales la elocuencia de sus expresiones y la aparente ingenuidad, que todos quedaban perplejos sin saber qué pensar. Reagan y la premier británica Margaret Thatcher lo percibieron y, conocedores de cómo inspirarlo, lo condujeron hacia las posiciones de su interés…

…Detrás del nombre de la Fundación Friedrich Ebert se esconde el culto al político socialdemócrata que al llegar a la presidencia de Alemania dio luz verde para el asesinato despiadado —los golpearon hasta dejarlos muertos— de las dos principales figuras de la Liga Espartaquista e iconos históricos de la revolución alemana de 1918-1919: Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht…

…El año que Soros llegó al aula de Popper, su maestro fundó junto a Hayek y Friedman la Sociedad de Mont-Pèlerin, una corporación financiada por bancos suizos y estadounidenses para propagar la doctrina neoliberal. Los tildaban de locos debido a que abogaban por entregar Europa al capital financiero. Durante su reunión fundacional Hayek advirtió que la batalla por las ideas iba a ser determinante y tardarían en ganarla, al menos, una generación. No bastaba con producir libros en una época en que tenían como contrincante a Keynes. Para propagar sus concepciones necesitaban identificar buenos comunicadores entre los medios de prensa, la academia y la universidad. Dos instituciones escogieron como plataforma: el London School of Economics and Political Science y la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Chicago.   

Soros se graduó del London School of Economics and Political Science en 1952 y se estableció en el sector de las finanzas en Estados Unidos, donde alcanzó éxito hasta convertirse en millonario. En 1984 creó la Open Society Foundation, que se unió a la CIA y la NED en el financiamiento a la oposición antisocialista en Europa del Este. En los próximos cinco años aportó treinta millones de dólares a los programas de sostenimiento de grupos opositores y a la formación de líderes entre el sector intelectual de Hungría, Checoslovaquia, Polonia y la URSS…

…El desmoronamiento del campo socialista puso fin a la confrontación Este-Oeste en los términos de la guerra fría. A la distancia de casi 30 años puede concluirse que, más allá del innegable impacto de la subversión ideológica y las políticas de desestabilización, el efecto dominó del derrumbe estuvo signado por la corrupción, la burocratización del trabajo político y la falta de honestidad —germen extendido a todos los estratos sociales. La sombra del estalinismo contribuyó esencialmente a que cuadros y funcionarios del Partido y el Gobierno no comprendieran las bases de la democracia socialista. Y frente a la trampa tendida por Estados Unidos, el deterioro de la autoridad moral de su dirigencia —dado el distanciamiento con las bases populares— propició que los oportunistas se abrieran paso articulados en torno a los intereses de Occidente…

…Constituía un imperativo de primer orden superar la tradición marxista de lucha de clases en favor de un reformismo tecnocrático; al tiempo que desmontaban del imaginario popular la idea del Estado como fuente de legitimidad institucional —o sea, primero desvalijaron al Estado de sus activos; luego al propio Estado…

…Open Society contribuyó a desbrozar el camino del capital trasnacional tanto en Europa del Este como en las antiguas repúblicas soviéticas, cercó a Rusia en el plano económico y acercó la OTAN hasta sus fronteras. Hasta aquel instante Estados Unidos justificó la beligerancia contra Cuba por su presencia en África, el apoyo a los movimientos revolucionarios del tercer mundo, la relación con la URSS y la supuesta violación de los derechos humanos. En 1988 se firmó la paz que preservó la independencia de Angola, conquistó la de Namibia y provocó el colapso del apartheid en Sudáfrica; Cuba no estaba involucrada ya en el apoyo a ningún movimiento guerrillero; la URSS estaba al borde del colapso y su dirigente estaba de luna de miel con el presidente George H. W. Bush. En materia de derechos humanos, el gobierno cubano había excarcelado a la mayoría de los presos contrarrevolucionarios, abrió los centros penitenciarios a la Cruz Roja internacional y mejoró las relaciones con la jerarquía de la Iglesia Católica. El Departamento de Estado registró en su informe sobre derechos humanos de 1988 que la situación en la Isla había mejorado…

…Cinco años después de que Reagan abandonara la Casa Blanca, el demócrata William J. Clinton desmanteló el último despojo de los mecanismos regulatorios financieros y dejó el planeta bajo absoluto dominio de las grandes transnacionales. Ello acentuó los rasgos predatorios de un capitalismo cuyas normas de rentabilidad imponen la sobrexplotación de la mano de obra y los recursos naturales, y generó una crisis de legitimidad a la democracia representativa. Las grandes transnacionales se dieron a la tarea de perfeccionar los instrumentos de la dominación cultural. Entre sus prioridades estuvieron la privatización de la enseñanza y los programas exportados por universidades y academias de Estados Unidos, mientras una campaña diseñada sobre la base del marketing, la neurociencia y métodos de guerra psicológica intentaba hacer creer que se habían acabado las alternativas y la globalización neoliberal no tenía vuelta atrás; no quedaba más opción que comulgar con su ideología.

La socialdemocracia —que tanto insistió en una tercera vía— comulgó con la doctrina neoliberal y facilitó el desmontaje en el viejo continente del Estado de bienestar social, una vieja revancha de los discípulos de Hayek, Friedman y Popper contra el legado de Keynes. Surgió la corriente “socioliberal” —fenómeno que trastocó los cimientos ideológicos de Europa cuando socialdemócratas y neoliberales se fundieron en cuerpo y alma. El pesimismo se apoderó de la izquierda. Hollywood, las compañías publicitarias, la prensa, los intelectuales orgánicos del capital y la izquierda arrepentida se aliaron para enterrar el espíritu revolucionario. El progreso de las comunicaciones les abrió una oportunidad, dado el alcance en tiempo real de los medios actuales sobre un consumidor cautivo…

…El Congreso de Estados Unidos aprueba cada año presupuestos millonario destinados a la fabricación de la “democracia” en Cuba…

http://www.lajiribilla.cu/articulo/de-patria-y-cultura-en-tiempos-de-revolucion-primera-parte

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